La empresa que gana dinero con lo que a la gente le da vergüenza contar

Piensa en esto un momento.

A la gente le da palo hablar de:

– Calvicie
– Problemas sexuales
– Ansiedad
– Peso
– Pastillas raras que se toma a escondidas

Pero luego van y se las apañan para confesarle todo eso…
a una app.

Y ahí entra este bicho:

Hims & Hers.

Una plataforma de salud digital que hace una cosa muy simple:

Pone en el mismo sitio lo que antes era un infierno de citas, esperas, vergüenza y papeleo:
médicos online, farmacia, tratamientos y suscripción mensual.

Desde casa.
Sin sala de espera.
Sin “desnúdese detrás del biombo”.

Lo que venden en realidad no son pastillas

Venden algo mucho más potente:

– Conveniencia
– Intimidad
– Rapidez
– Y la sensación de “lo tengo bajo control yo, no el sistema sanitario”

Tocan casi todo lo que duele:

Salud sexual, caída del pelo, piel, salud mental, pérdida de peso, bienestar general…
Todo empaquetado en:

Telemedicina + farmacia + productos wellness + suscripción.

Traducción:

Cobran mes a mes por ayudar a la gente en cosas que casi nadie quiere ni mencionar…
pero que a todo el mundo le preocupan.

Los números que respaldan el morbo

Aquí no estamos hablando de una idea simpática de start-up.

– 2024: 1.500 millones de dólares de ingresos, creciendo casi un 70%.
– 2025: trimestres con más de 100% de crecimiento interanual.
– Más de 2,5 millones de suscriptores.
– EBITDA ajustado creciendo y guía para 2025 que apunta a más de 2.300 millones de ingresos.

O sea:

Crece la facturación.
Crecen los clientes.
Crecen los márgenes.

Y, además, están abriendo mercado fuera de EE. UU.: Europa, Canadá y lo que venga.

¿Por qué este modelo es tan puñeteramente interesante?

Porque junta varias cosas que, como inversor, te deberían poner las orejas de punta:

– Ingresos recurrentes (suscripción mensual).
– Coste marginal bajo (es digital, no una cadena de clínicas con ladrillo y sillas de escay).
– Clientes que, si el servicio les funciona, se quedan años.
– Expansión internacional y nuevas líneas de productos de salud y bienestar.

Y encima lo hacen en un contexto donde:

La gente vive pegada al móvil.
La salud mental está en llamas.
La obesidad y los complejos físicos van disparados.
Y todos queremos soluciones “rápidas y discretas”.

Que sí, suena frío.
Pero el mercado no funciona con sentimientos, funciona con datos.

No todo es rosa pastel

También tiene letra pequeña:

– Sector hipersensible a regulación (sobre todo por los medicamentos de pérdida de peso y compuestos).
– Competencia brutal: desde clínicas de toda la vida hasta otros players digitales.
– Expansión internacional = más normas, más papeleo, más costes.
– Mucha expectativa ya metida en el precio: si tropiezan, el mercado castiga sin piedad.

En resumen:

Es una empresa con un potencial enorme…
y con riesgo real de montaña rusa por el camino.

¿A dónde quiero ir con todo esto?

Muy sencillo.

Mientras la mayoría solo ve:

“Una app para calvos y pastillas del amor”.

Un inversor con dos dedos de frente ve:

– Un modelo de suscripción escalable.
– Un negocio montado justo en medio de una tendencia gigante: salud digital.
– Una marca que habla sin tapujos de temas que el resto barre debajo de la alfombra.
– Una posible “Amazon de la salud directa al consumidor” si ejecutan bien.

La diferencia entre un espectador y un inversor está en esto:

El espectador se ríe del anuncio.
El inversor se pregunta quién cobra cada vez que alguien hace clic.

Fran Yúfera