Lo sabrás cuando lo sepas

Esta mañana, mientras leía, me encontré con una pregunta que me atravesó como un rayo:

¿Cómo sabes cuándo es momento de abandonar?

Y mi respuesta fue clara, casi instintiva: Lo sabrás cuando lo sepas.

Parece una frase simple. Críptica, incluso. Pero si alguna vez has estado en una encrucijada real —de esas que te arañan el alma—, sabrás exactamente a qué me refiero.

La excelencia requiere determinación

Nadie alcanza la excelencia sin una determinación implacable.

Los actos que admiramos no los llevan a cabo superhéroes, sino personas comunes que se niegan a rendirse. Que se caen una vez, diez veces, cien veces… y siguen levantándose.

El esfuerzo. 

La constancia. 

La fe. 

Todo eso importa.

Pero también hay que saber reconocer una verdad incómoda: a veces, la vida tiene otros planes para nosotros.

¿Y si no es aquí? ¿Y si no es ahora?

Hay veces que lo intentas con todo. Te esfuerzas, luchas, perseveras… pero no avanza.

Las nubes no se disipan. El viento sopla en contra. El resultado no llega.

Y aun así sigues, porque crees, porque confías. Y eso está bien.

Siempre que dentro de ti siga ardiendo una llama. Siempre que cada fibra de tu ser grite que debes seguir adelante.

Pero a veces no es así.

A veces no hay fuego, solo desgaste. No hay avance, solo ruido.

Y entonces, de pronto, sin drama ni rencor, lo sabes.

Sabes que ha llegado el momento de soltar.

No por debilidad.

Sino porque algo dentro de ti reconoce que es hora de cambiar de rumbo.

Abandonar no siempre es rendirse

Dejar de insistir en algo no significa perder la fe.

Significa que confías en que algo mejor te espera.

Significa que has aprendido lo suficiente de este camino para entender que el siguiente empieza por cerrar esta etapa.

Y eso también es coraje.

Sé que no es fácil renunciar a algo que deseas.

Lo he vivido. Lo he sentido.

Pero ¿por qué no hacerlo si lo que viene puede ser incluso mejor?

Al final, todo se reduce a esto:

Confía.

Escucha.

Y cuando llegue el momento, lo sabrás.

No antes. No después. Lo sabrás cuando lo sepas.

Fran Yúfera