Hay una escena absurda que vi hace poco (te he adjuntado el vídeo al final de este blog).
Una persona se sienta en una mesa.
Le entregan un menú.
En la portada solo aparece una cosa:
Un plátano.
La persona mira el menú confundida y pregunta:
— Si solo hay plátano, ¿para qué me dais un menú?
Pasan unos segundos.
Y entonces aparece el verdadero mensaje:
Porque aunque digas que quieres otra cosa, en realidad sigues eligiendo el plátano.
Parece una tontería.
Pero explica por qué fracasan la mayoría de los emprendedores.
El problema no es que no sepan lo que quieren
Todos dicen querer una hamburguesa.
Una empresa rentable.
Más clientes.
Más libertad.
Más ingresos.
Más patrimonio.
Más tiempo.
Más impacto.
Todos quieren la hamburguesa.
El problema es que siguen pidiendo plátanos.
Dicen que quieren crecer
Pero no contratan.
Dicen que quieren escalar.
Pero siguen haciendo todo ellos.
Dicen que quieren facturar un millón.
Pero toman decisiones de alguien que factura 50.000 euros.
Dicen que quieren libertad financiera.
Pero gastan más energía en aparentar éxito que en construir activos.
Dicen que quieren resultados extraordinarios.
Pero viven aferrados a hábitos ordinarios.
Y luego se preguntan por qué la vida les sigue sirviendo plátanos.
El universo empresarial no escucha lo que dices
Escucha lo que haces.
No importa que repitas cien veces:
«Quiero crear una gran empresa.»
«Quiero ser inversor.»
«Quiero independencia financiera.»
Tus resultados no son una consecuencia de tus deseos.
Son una consecuencia de tus elecciones.
Cada decisión es un pedido.
Cada acción es un voto.
Cada hábito es una orden enviada al futuro.
La mayoría no fracasa por falta de capacidad
Fracasa por falta de convicción.
Porque cuando llega el momento de elegir:
Entre comodidad y crecimiento.
Entre seguridad y oportunidad.
Entre entretenimiento y aprendizaje.
Entre gastar e invertir.
Siempre terminan escogiendo lo mismo.
Y después se enfadan con el resultado.
La pregunta incómoda
Si mañana apareciera sobre tu mesa exactamente aquello que llevas años construyendo con tus acciones…
¿Te encontrarías una hamburguesa?
¿O un plátano?
Porque la realidad tiene una regla brutal:
No te da lo que quieres.
Te da aquello que demuestras querer.
La lección
Si quieres construir patrimonio, actúa como un inversor.
Si quieres liderar una empresa, actúa como un empresario.
Si quieres resultados excepcionales, deja de tomar decisiones promedio.
Porque al final el mercado, los negocios y la vida funcionan igual que ese extraño menú.
No importa lo que digas que quieres comer.
Importa lo que sigues pidiendo cada día.
Y la mayoría de las personas tiene hambre de hamburguesa…
Mientras sigue ordenando plátanos.
YF STRATEGIC
Las personas no obtienen lo que desean. Obtienen aquello para lo que se comprometen de verdad.
Fran Yúfera