Valoración de empresas: cuánto vale la tuya y cómo se calcula

Un hombre de espaldas, apoyado en la barandilla de una entreplanta, observa al anochecer la nave de una fábrica con máquinas de mecanizado, operarios trabajando y palés de piezas metálicas
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La valoración de empresas estima, con métodos explícitos, cuánto vale un negocio en una fecha y para un uso concreto: venderlo, dar entrada a un socio, resolver la salida de otro o justificar un precio ante Hacienda. El resultado honesto es un rango, y la cifra que defiendes depende de para qué la necesitas.

Un martes te llama alguien del sector. Quiere comprarte la empresa y pone una cifra encima de la mesa. Suena bien, pero no tienes con qué compararla: tu asesor te habla del patrimonio neto, un conocido te dice que se paga cinco veces el EBITDA, el resultado antes de intereses, impuestos y amortizaciones, y nadie te explica de dónde sale ese cinco.

Abajo tienes los tres métodos y cuándo sirve cada uno, el cálculo paso a paso con una empresa que factura un millón de euros y el valor por debajo del cual vender tus participaciones te puede salir caro en el IRPF.

¿Para qué valoras tu empresa? El propósito cambia la cifra

El propósito decide qué referencia manda: en una venta entre partes independientes manda lo que pactéis, pero si vendes como persona física, operas con tu propia sociedad o un socio se separa o es excluido sin acuerdo, la ley fija cómo se mide el valor.

Valor y precio no son lo mismo. Según la Guía del Experto Contable nº 1 del Registro de Expertos Contables, el valor sale de lo que la empresa es capaz de generar; el precio, que es por lo que se cierra la operación, suele añadir las sinergias que gana el comprador. Pablo Fernández, profesor del IESE, sitúa el origen de la mayoría de los errores en no contestar bien para qué y para quién se valora.

Para qué valoras tu empresa y qué referencia manda (normativa vigente a octubre de 2026)
Para qué la valorasQué mandaDónde está
Vender a un tercero o dar entrada a un socioLo que pactéis; tu valoración es tu argumentoNinguna norma impone un método
Vender tus participaciones como persona físicaEl precio pactado, con un mínimo que Hacienda presume salvo que pruebes que es de mercadoLey del IRPF, art. 37.1.b
Comprar o vender entre tú y tu sociedad, si tienes el 25 % o másEl valor de mercado; Hacienda puede comprobarlo y corregirloLey del Impuesto sobre Sociedades, art. 18
Un socio se separa o es excluido (supuestos legales, distintos de una venta voluntaria) y no hay acuerdo sobre el valor, sobre quién lo calcula o sobre el procedimientoEl valor razonable que fija un experto independiente nombrado por el registrador mercantilLey de Sociedades de Capital, art. 353
Aportar a una sociedad anónima bienes que no son dineroComo regla general, el informe de uno o varios expertos independientes nombrados por el registrador, salvo las excepciones legalesLey de Sociedades de Capital, arts. 67 y 69
Sacar de bolsa a una sociedad cotizada (OPA de exclusión)Métodos tasados, entre ellos el descuento de flujos y los múltiplosReal Decreto 1066/2007, art. 10.5. Solo cotizadas

Para el precio de una pyme que no cotiza, ninguna norma fija un método único; las que existen marcan referencias para usos concretos. Nuestro criterio: valora primero para negociar y comprueba después la fila fiscal que te toque.

Si es para que entre un socio, el reparto se calcula después: está en qué porcentaje le corresponde a un socio capitalista.

¿Cuáles son los 3 métodos de valoración de empresas?

Los tres métodos son el descuento de flujos de caja, que mide lo que la empresa generará; los múltiplos, que miden lo que se paga por empresas parecidas, y los patrimoniales, que miden lo que tiene menos lo que debe.

Los tres métodos de valoración de empresas y cuándo sirve cada uno
MétodoQué mideCuándo sirveDónde falla
Descuento de flujos de cajaEl valor actual del dinero que el negocio generaráEmpresas rentables y en marchaDepende de hipótesis: crecimiento, tasa de descuento, valor residual
MúltiplosEl precio de empresas o transacciones comparables, expresado en veces sus ventas o su EBITDAComo contraste del anterior, si hay comparables de verdadComparar con empresas de otro tamaño, sector o momento
PatrimonialesActivo menos pasivo, a valor contable, de mercado o de liquidaciónInmobiliarias, negocios con mucho activo o sin rentabilidadNo recoge lo que la empresa es capaz de ganar

El descuento de flujos proyecta entre cinco y siete años de caja, añade un valor residual por lo que viene después y lo trae a hoy con el WACC, el coste medio ponderado de capital: lo que exigen tus socios y tus bancos, ponderado por lo que aporta cada uno.

Pablo Fernández sostiene que es el único método con un mínimo fundamento teórico para valorar una empresa que no está en liquidación. Es su opinión, y la práctica es menos tajante: en el informe de valoración de Exide Technologies que BBVA preparó en 2009 para una OPA de exclusión, depositado en la CNMV, el descuento de flujos es el método principal y los múltiplos son el contraste. Como múltiplo eligió el valor del negocio entre EBITDA, por ser el que mejor refleja la generación de caja.

El patrimonio neto de tu balance, el valor teórico contable, no suele aceptarse como valor de una empresa rentable porque no recoge lo que puede ganar.

¿Cómo se calcula el valor de una empresa, paso a paso?

Se calcula en tres pasos: normalizas el EBITDA, aplicas un método principal y uno de contraste para obtener el valor del negocio, y le restas la deuda financiera neta para llegar al valor de tus participaciones.

Normaliza el EBITDA: cada ajuste, con su justificación

Normalizar el EBITDA es quitarle lo que un comprador no va a heredar: una reparación excepcional, un sueldo del dueño por debajo de lo que costaría un gerente, gastos personales pasados por la empresa o el alquiler a una sociedad tuya a un precio fuera de mercado. Solo se ajusta lo que de verdad pasó por el EBITDA: una mejora contabilizada como inversión nunca lo restó, y el mantenimiento que se repite cada año tampoco se quita.

Para revisar los ajustes, apunta de cada uno su importe, por qué modifica el resultado recurrente y la documentación que lo respalda. Un ajuste que no puedas justificar puede ser cuestionado en la due diligence, la revisión que hace el comprador antes de firmar. Si falta evidencia, márcalo como pendiente de validar y calcula su efecto por separado, sin borrarlo sin más: quitar un ajuste negativo, como el sueldo de mercado del dueño, inflaría el resultado.

Del EBITDA al flujo de caja libre

El descuento de flujos no trabaja con el EBITDA, sino con el flujo de caja libre. En el informe de Exide se construye así: resultado de explotación después de impuestos, más amortizaciones, menos lo que crece el capital circulante, menos inversiones en inmovilizado.

Lo que te come el circulante al vender más lo ves en tu capital circulante parado. Las ventas de los próximos años salen de tu previsión de ventas, no de un porcentaje optimista. Y el crecimiento a perpetuidad no debería superar el del PIB o la inflación, según la guía del Registro.

Del valor de la empresa al valor de tus participaciones

Con un múltiplo del valor del negocio entre EBITDA, o descontando los flujos libres del negocio con el WACC, obtienes el valor del negocio, el enterprise value. A ti te interesa el de tus participaciones, el equity value: para llegar a él ajustas la deuda financiera neta, es decir, préstamos y pólizas menos la caja que sobra, y, si existen, otros activos o pasivos que el cálculo no recoge. Si esa caja supera a los préstamos, la diferencia suma. Si el método ya da el valor de los fondos propios, como el patrimonial, que parte de activos menos pasivos, no vuelvas a restar la deuda.

La caja que la empresa necesita para funcionar no resta deuda: la guía del Registro la excluye de la posición financiera neta. Cuánta necesitas lo estimas con tu tesorería mínima operativa, que explicamos en necesidades operativas de fondos.

¿Cuánto vale una empresa que factura un millón de euros?

La facturación no dice cuánto vale una empresa: lo dicen lo que gana y lo que debe. En este ejemplo, una empresa de servicios a otras empresas que factura 1.000.000 € vale para su dueño entre 440.000 y 720.000 €, y el extremo bajo queda por debajo del valor mínimo que le aplicaría Hacienda.

Es un caso inventado, valorado solo por múltiplos y con cifras que cuadran. El múltiplo de 4 a 6 veces sirve para explorar escenarios; sin comparables documentados no acredita un rango de mercado para tu sector. Un múltiplo se justifica con empresas o transacciones parecidas en actividad, tamaño, crecimiento, márgenes y fecha, con la misma magnitud medida igual, y sin mezclar transacciones con cotizadas sin ajustarlas.

El ejemplo valora el 100 % de las participaciones y supone que no hay otros activos ni pasivos que ajustar. La reparación se supone un gasto de explotación que no se repite; si se hubiera registrado como inversión o fuera mantenimiento periódico, el ajuste de 18.000 € no procedería, porque según la norma del ICAC sobre el inmovilizado las reparaciones son gasto del ejercicio y las mejoras se suman al valor del activo.

Del EBITDA contable al valor de las participaciones de una empresa que factura 1.000.000 €
ConceptoImporte
EBITDA contable150.000 €
Reparación excepcional del local, contabilizada como gasto y no recurrente+18.000 €
Sueldo del dueño a precio de mercado (hoy cuesta a la empresa 22.000 € al año; un gerente costaría 50.000 €, ambos en coste total para la empresa)−28.000 €
EBITDA normalizado140.000 €
Valor del negocio a 4x / 5x / 6x560.000 / 700.000 / 840.000 €
Deuda financiera neta: préstamos de 180.000 € menos 60.000 € de caja sobrante (hay 90.000 € y necesita 30.000 € para operar)−120.000 €
Valor de las participaciones440.000 / 580.000 / 720.000 €
Cálculo en tres pasos de la valoración de la empresa del ejemplo: normalizar el EBITDA, de 150.000 € contables más 18.000 € de reparación excepcional y menos 28.000 € de ajuste del sueldo del dueño, a 140.000 €; valorar el negocio a cinco veces, 700.000 €, y restar 120.000 € de deuda financiera neta para llegar a 580.000 € de valor de las participaciones
El escenario central del ejemplo, a cinco veces el EBITDA normalizado; la tabla da también los de cuatro y seis.

Dos discusiones mueven la tabla antes de hablar del múltiplo. Si el comprador no admite el ajuste positivo de la reparación, el EBITDA normalizado baja a 122.000 € y, a cinco veces, la diferencia es de 90.000 €. Por eso ese ajuste necesita su factura, su registro como gasto y la prueba de que no se repite. Y la caja mínima vale 30.000 €: si cuentas toda la caja como sobrante, a cinco veces pides 610.000 €; el comprador, que necesita esa caja para pagar el mes siguiente, te ofrecerá 580.000 €.

El valor mínimo que aplica Hacienda si vendes por debajo

Si vendes tus participaciones como persona física, la Ley del IRPF presume un valor de transmisión mínimo, el mayor de dos cifras. Una es el patrimonio neto que corresponde a tus participaciones en el balance del último ejercicio cerrado antes del devengo del impuesto, el 31 de diciembre del año de la venta. La otra, el promedio de los resultados de los tres ejercicios cerrados antes de esa fecha capitalizado al 20 %, que es multiplicarlo por cinco. Como resultado cuentan los dividendos repartidos y lo que llevaste a reservas, sin las de regularización o actualización de balances.

En el ejemplo, que valora el 100 % de las participaciones, el patrimonio neto es de 380.000 € y el resultado contable medio de los tres ejercicios considerados, de 100.000 €. Es el resultado que cuenta para esta regla, no el EBITDA. Cinco veces 100.000 son 500.000 €: ese es el suelo. Si vendes a 440.000 € y no pruebas que es un precio de mercado, tu ganancia se calcula como si hubieras cobrado 500.000 €, y la ley toma ese mismo valor para fijar el valor de adquisición del comprador.

La presunción cae si pruebas que el precio es el que habrían pactado partes independientes en condiciones normales de mercado. La ley no dice cómo. La Dirección General de Tributos y los tribunales económico-administrativos admiten cualquier medio de prueba válido en derecho, y quien lo valora es la Agencia Tributaria. Un informe de valoración bien hecho es una de esas pruebas, no una garantía.

Si, por haberse constituido hace poco, tu sociedad no tiene tres ejercicios cerrados antes del devengo del IRPF, no se aplica la cifra de capitalización del promedio de resultados. Según el razonamiento del Tribunal Económico-Administrativo Central en su resolución de 26 de abril de 2022, queda entonces solo la del patrimonio neto, salvo prueba del valor de mercado. No es lo mismo que haber estado inactiva: los ejercicios sin actividad cuentan como resultado cero y se promedian entre tres, como recoge también el Manual de Renta 2025 de la Agencia Tributaria. Antes de firmar, revisa con tu asesor la tributación completa de la venta: aquí solo está el valor mínimo.

¿Por qué una valoración es un rango y no una cifra?

Porque depende de hipótesis que nadie conoce con certeza, como el crecimiento futuro o la tasa de descuento, y cambios pequeños en ellas mueven mucho el valor. Lo honesto es dar el rango y decir qué lo mueve.

En el informe de Exide, con una tasa de descuento del 9,7 %, pasar el crecimiento a perpetuidad del 0,5 % al 2,5 % sube el valor del negocio de 61,6 a 79,1 millones de euros, un 28 %. En toda su tabla de sensibilidad, el valor va de 54,6 a 87,3 millones. Es un informe de 2009, con tipos de 2009: sirve para ver el método, no como precio de referencia.

La guía del Registro concluye lo mismo: la sensibilidad lleva a un rango más que a una cifra. En el ejemplo, pasar de 4 a 6 veces el EBITDA son 280.000 € de diferencia para el dueño. En qué punto de ese rango cierras depende de lo que mira el comprador.

Barras del valor de las participaciones de la empresa del ejemplo según el múltiplo: 440.000 € a cuatro veces el EBITDA, 580.000 € a cinco y 720.000 € a seis, con la línea de la referencia fiscal en 500.000 €, que deja por debajo el valor a cuatro veces, y los 280.000 € de diferencia entre cuatro y seis veces
Dos puntos de múltiplo son 280.000 € para el dueño; el suelo fiscal no se mueve.

¿Qué sube o baja el múltiplo de tu empresa?

Lo bajan el riesgo de que el beneficio no se repita sin ti, la dependencia de pocos clientes y la información que no se puede probar; lo suben los ingresos recurrentes con contrato y unas cuentas que cuadran con sus documentos.

El sector marca la horquilla. Dónde caes dentro de ella lo decide el riesgo.

El atasco casi nunca está donde duele. El dueño mira el múltiplo, que es el frente del dinero, pero el descuento nace un paso antes, en el frente del tiempo: si cada venta grande y cada decisión pasan por ti, el comprador paga por una empresa que se queda sin motor el día que te vas. Ese riesgo lo cobra con un múltiplo más bajo o aplazando parte del precio.

La concentración de clientes pesa igual. Si dos clientes son la mitad de tu facturación, el comprador calculará qué pasa si se va uno; tú puedes hacerlo antes con lo que te deja cada cliente. Un contrato firmado con renovación vale más que un cliente que repite por costumbre, porque se puede enseñar.

En el descuento de flujos, ese riesgo se recoge en la tasa de descuento. La guía del Registro, de 2017, lo trata como una prima por riesgo específico en el coste de los recursos propios, que después entra en el WACC. No es un recargo automático: hay que justificarla para la empresa valorada.

Lo que no se puede comprobar es más fácil de discutir en una negociación. Por eso el lunes empieza por la lista de ajustes de tu EBITDA: importe, por qué cambia el resultado recurrente y documento que lo respalda. Los que no puedas justificar quedan como pendientes de validar, con su efecto calculado aparte.

Qué haces antes de hablar de precio

Compruébalo: si vas a vender participaciones no cotizadas y tributas por IRPF, calcula dos cifras con las cuentas de los ejercicios cerrados antes del 31 de diciembre del año de la venta. Una, el patrimonio neto del último balance que corresponde a las participaciones que vendes. Otra, cinco veces el promedio de los resultados contables de los tres últimos de esos ejercicios, en la misma proporción. La mayor es la referencia fiscal mínima, salvo que puedas acreditar que tu precio es de mercado. Si la oferta que tienes está por debajo, habla con tu asesor antes de contestar.

Después elige el ajuste pendiente de validar que más euros mueve, reúne su justificación y ponle fecha de revisión a 30 días.

El tipo de informe y quién debe emitirlo dependen de para qué necesites la valoración. Un informe de tu asesor no sustituye al experto designado legalmente cuando ese procedimiento es obligatorio, y ante Hacienda un informe es una prueba, no una garantía. En YF Strategic no emitimos esos informes.

Si al hacer la lista ves que los datos no están o que el atasco está en otro sitio, toca medirlo. Un diagnóstico empresarial revisa la empresa por cuatro frentes, dinero, ventas, demanda y tiempo, y ordena por fases los hallazgos y los cuellos de botella, muchos de ellos partidas que mueven tu múltiplo. En YF lo hacemos dentro del Motor de Crecimiento YF, y el panel se ve funcionando antes de contratar nada. Si tu empresa ya factura con clientes reales y quieres crecer, preséntala.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber la valoración de una empresa?

Con las cuentas de los tres últimos ejercicios normalizas el EBITDA y calculas la deuda financiera neta. Para el descuento de flujos necesitas además previsiones de caja, inversiones y circulante, una tasa de descuento y un valor residual; para los múltiplos, comparables documentados. Obtendrás un rango. Si la cifra tiene que valer ante terceros, encarga un informe a un experto.

¿Qué se tiene en cuenta para valorar una empresa?

Lo que genera de forma repetible, medido con el EBITDA normalizado y el flujo de caja libre; el riesgo de que deje de generarlo, como la dependencia del dueño o de pocos clientes; la deuda financiera neta, y el propósito, porque no se mide igual una venta que la salida de un socio.

¿Cuánto vale mi empresa si quiero venderla?

Lo que un comprador esté dispuesto a pagar, que puede superar el valor técnico si él gana sinergias. Tu valoración te da el rango que puedes defender. Si vendes participaciones no cotizadas y tributas por IRPF, comprueba antes la referencia fiscal de las participaciones que transmites: el mayor entre su parte del patrimonio neto y cinco veces el promedio de sus resultados contables de los tres ejercicios cerrados antes del devengo, salvo que puedas acreditar que tu precio es de mercado.

¿Qué es el WACC en una valoración?

Es el coste medio ponderado de capital: la rentabilidad que exigen tus socios y tus bancos, ponderada por lo que aporta cada uno. Es la tasa con la que se descuentan los flujos futuros. En el informe de Exide, con un crecimiento del 1,5 %, subirla del 9,7 % al 11 % rebajaba el valor del negocio un 12,7 %.

¿Necesito un experto independiente para valorar mi empresa?

Para vendérsela a un tercero, ninguna ley te lo exige. La Ley de Sociedades de Capital lo pide en casos concretos: como regla general, al aportar a una sociedad anónima bienes que no son dinero, salvo las excepciones legales, y en la separación o exclusión de un socio cuando no hay acuerdo sobre el valor, sobre quién lo calcula o sobre cómo. Ante Hacienda no es obligatorio; un informe de valoración es una prueba de que tu precio es de mercado, no una garantía de que lo acepte.